domingo, 18 de octubre de 2015

HOLA


Pues eso, ¡hola!

Soy Novalis, Frank Novalis (siempre quise hacer eso), y ni recuerdo la última vez que escribí en un blog. Antes, en la edad ociosa, cuando la moda de las bitácoras daba sus primeros pasitos, llevaba para adelante más proyectos de los que la sensatez aconseja. Eran buenos tiempos, desde luego, pero ya se sabe que nada es para siempre, y aquella época dorada quedó encerrada y olvidada en un oscuro rincón, como la rueca de Cenicienta.

Y no obstante aquí estamos, sobre el welcome del felpudo nuevo y con la llave girando una vez más en la cerradura. Casi puedo sentir el crujir de los engranajes de Blogger poniéndose en marcha, como si de una vieja máquina se tratase. Aquí todo es nuevo y familiar al mismo tiempo (los previsibles cambios en el sistema apenas le han cortado las puntas al antiguo peinado), y me complace comprobar que la mayoría de modificaciones han ido en consonancia con las necesidades que yo exigía en el pasado. Todo bien en ese sentido.

Pero al lío. Se preguntarán por qué les he reunido aquí. Bien, muy sencillo, todo obedece a las insistentes recomendaciones de mis médicos imaginarios. Organízate para escribir, me instan a cada rato, Encuentra un lugar en donde volcar todas tus creaciones, uno que te obligue a estar en constante proceso de creatividad. Y así todo el tiempo. Muy pesados, como os podréis imaginar. Así que de esta manera, uniendo añoranza y necesidad, es por lo que nace 700 palabras, casi con objeto terapéutico, un poco una herramienta para luchar contra la procrastinación a la hora de escribir, también.

No prometo nada, que eso vaya por delante, pero mi intención es subir escritos, ideas, divagaciones, yo qué sé, todo (o casi todo) lo que se le cruce por la mente a este proyecto de aprendiz de escritor, de manera más o menos periódica. Esa es la intención primera, claro; luego ya veremos cómo acaba la cosa.

Así pues, una vez finalizado el bla, bla, bla de rigor, ajustada la cinta a cada lado y con la boca de la tijera abierta de par en par, hacemos ¡zas! y damos por inaugurada mi casa, vuestra casa, el nuevo blog 700 palabras.

¡Chin, chin!

Podéis pasar.

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